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La invención de Morel. Adolfo Bioy Casares.

 Un fugitivo, acosado por la justicia, llega en un bote de remos a una isla desierta sobre la que se alzan algunas construcciones abandonadas. Pero un día, aquel hombre solitario siente que ya no lo es.
En la isla han aparecido otros seres humanos. Los observa, los espía, sigue sus pasos, procura sorprender sus conversaciones. Y de aquí arranca el misterio, la continua alternativa entre la alucinación y la realidad que conduce poco a poco al fugitivo hasta el estupendo esclarecimiento de todos los enigmas.

Este libro tiene el derecho de compararse con las historias más logradas de Edgar Allan Poe. Su trama ingeniosa, el desarrollo sabiamente dosificado por el autor y, sobre todo, la admirable originalidad de la idea en torno a la cual gira la acción, han convertido a La invención de Morel en la obra maestra indiscutible de la literatura fantástica argentina.

 Al estar narrada en primera persona la historia hace que nos metamos de lleno en su fantasía provocándonos un sentimiento de extrañeza, pero engancha de tal forma que, a pesar de ello, no se puede para de leer hasta acabarla, lo que nos lleva un ínfimo tiempo si tenemos en cuenta su cantidad de páginas.

   Pero más allá de eso, hay que reconocer la maestría de Bioy Casares al momento de encarar un tema tan original e ir revelándolo de a poco para mantener siempre el suspenso y el lector desee saber toda la verdad sobre lo que sucede.

   Además, al finalizar la lectura es muy obvio reconocer la influencia que tuvo en la reconocida serie Lost, ya que sus autores se basaron en esta pequeña novela para llevarla a cabo y eso nos hace reconocer su importancia; sin embargo, sin el conocimiento de la misma también podemos disfrutar de la fantástica historia.
Un gran clásico de la literatura argentina que merece en toda regla ser leído.



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