Ir al contenido principal

Poemas saturnianos. Paul Verlaine.

Poemas saturnianos (en francés: Poèmes saturniens) es el título del primer conjunto de poemas de Paul Verlaine, publicado en 1866 gracias al editor Alphonse Lemerre. Paul Verlaine formaba parte de los llamados poetas malditos, aunque nunca fue especialmente reconocido en su época.

 En esta época, a Verlaine se le relaciona con un grupo constituido alrededor del joven poeta Louis-Xavier de Ricard, a quien había conocido en 1863 y que por entonces editaba una revista literaria, filosófica y política llamada la Revista del progreso moral, literario, científico y artístico (Revue du Progrès moral, littéraire, scientifique et artistique), donde Verlaine publicó su primer poema: Monsieur Prudhomme.

 Lemerre reunió a todo el grupo de Ricard y se lanzó una nueva revista semanal, exclusivamente literaria: L'Art.en la que se defendían el culto a la perfección formal o la teoría del "arte por el arte". Tras la desaparición de esta revista, se lanzó en 1866 otra llamada El Parnasianismo literario. Los poetas que publicaban en ella compartían el mismo rechazo por la poesía sentimental del romanticismo.

Siete de los poemas que aparecen en Poemas saturnianos se publicaron primero en el Parnasianismo contemporáneo, véase Il bacio, En los bosques, Cauchemar, Sub urbe, Marine, Mi sueño familiar et La angustia. Otros dos aparecienro en la Revista del siglo XIX: Noche del Walpurgis clásico (bajo el título : Walpurgis classique, en agosto del 1866) y Grotesco (en el número de octubre-diciembre de 1866).


La lógica del conjunto de poemas obedece en gran parte a una « retórica del libro » que lleva la marga de la época de su composición: de este modo la simetría del prólogo y del epílogo está directamente inspirada en la obra Philoména de Catulle Mendès, mientras que la división de secciones acerca el conjunto de poemas de Verlaine a las Flores del Mal de Charles Baudelaire.
La última parte, sin embargo, no obedece a esta lógica: los doce poemas que componen el final son eclécticos y no se integran en ninguna sección. Esta aparente dispersión parece ser preparada especialmente para la última sección del conjunto de poemas, cuyo título Caprichos muestra que ya no obedece a las leyes de una composición reflexionada sino a la inspiración espontánea.
Es posible que Verlaine no fuese en un principio a integrar estos poemas en la totalidad de los Poemas saturnianos. También se podría pensar que los doce últimos poemas fueron añadidos esencialmente para aumentar el volumen del libro. De este modo, Verlaine habría querido manifestar que, al igual que Baudelaire, él también aborrecía el formato de folleto o plaquette..


Comentarios

Entradas populares de este blog

Fausto.Johann Wolfgang Goethe.

El sabio doctor Fausto aspira al conocimiento absoluto y "pide al cielo sus más hermosas estrellas y a la Tierra cada uno de sus goces más sublimes; y ninguna cosa, próxima ni lejana, basta para satisfacer su corazón profundamente agitado"; así está definido este personaje en el Prólogo en el cielo. Allí mismo, el Señor autoriza a Mefistófeles -el espíritu de negación, quien no comprende y se burla de las altas aspiraciones de Fausto- a tentar al estudioso y apartarlo de su recto camino, pues Dios confía en la victoria de Fausto en la prueba. Mefistófeles, el mal, es solo una parte de la creación -y no una fuerza independiente, como piensa ser-, un elemento necesario puesto por el Señor en la Tierra para aguijonear al hombre y mantenerlo en constante actividad (pues por medio de la acción se salva el ser humano y esto constituye la base de la filosofía fáustica postulada por Goethe). Fausto, luego de haber estudiado a fondo filosofía, jurisprudencia, medicina, ...

El Libro de la Elegida de Lena Valenti.

Para la vaniria Daanna McKenna, la inmortalidad es como vivir una larga y agónica muerte. Marcada por las estrellas en su nacimiento, y ungida por los dioses en su transformación, se ha visto obligada a existir sobreprotegida, sin luz y sin libertad, esperando a que despierte el aupuesto don que la hace tan importante para su clan. Ahora, cuando el Ragnarök está llegando a sus puertas, los dioses exigen su participación directa en el desenlace de la guerra. Pero Freyja no da nada gratuitmaente: Daanna podrá recibir su don, sin embargo, lo que nunca imaginó era que la llave que liberaba su poder estaba en manos del hombre que le había robado y pisoteado el corazón, y que estaba a un paso de entregarse a la oscuridad. Ella luchará por recuperarlo de las tinieblas, consciente de que en la travesía por rescatar al vanirio, no sólo podría perder el orgullo que la había mantenido en pie siglo tras siglo, si no que, además, él exigiría su alma a cambio. La eternidad y Menw M...